Admitámoslo: no fue un fracaso, pero sí poca la concurrencia. Si me piden un número, y mentiroso, yo diría algo más de 5 mil personas. En serio. Si bien es cierto toda la 9 de octubre estuvo con gente, no estuvo tan copada como en ocasiones anteriores.
No vi a las gentes de las cámaras, o al menos no vi carteles. No vi muchos gremios profesionales. Vi más bien grupos dispersos de gente que clamaban por más seguridad para Guayaquil. Nada más.
Fue más bien una movilización ciudadana, como se quería que fuese. El alcalde Nebot escuchó las palabras de la hija de Raul Rodríguez en Boyacá, cuando la tarima estaba en la Rotonda. Su intención de no figurar quizá lo exigió así, pero al final terminó provocando algo de expectativa por saber si iba a hablar o no. Me parece que no habló por dos motivos: uno, si hablaba, Correa tenía para agarrarse diciendo que la marcha había sido política. Otra razón muy valedera, ahora que lo reflexiono, es que había muy poca gente para manifestarse; y hacer uno de sus discursos ante 1000 personas era prácticamente una derrota, políticamente hablando.
Convocatoria ciudadana, algo confusa, pero con un mensaje claro: queremos más seguridad para Guayaquil. Para pasear un poco más tranquilos. Para no tener que cuidarnos de “ése” que nos mira feo y pudo haber contratado un sicario. Veamos cuál es la reacción del gobierno. Prometo más fotos para otro post.
Imagen gracias a Michael Mûller